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Crítica de los patrones

Da la sensación de que todos los holgazanes han criticado ya los patrones de diseño. Veamos los argumentos más habituales contra el uso de los patrones.

Chapuzas para un lenguaje de programación débil 

Normalmente, la necesidad por los patrones surge cuando la gente elige un lenguaje de programación o una tecnología que carece del nivel necesario de abstracción. En este caso, los patrones se convierten en una chapuza que otorga al lenguaje unas súper habilidades muy necesitadas.

Por ejemplo, el patrón Strategy puede implementarse con una simple función anónima (lambda) en la mayoría de lenguajes de programación modernos.

Soluciones ineficientes

Los patrones intentan sistematizar soluciones cuyo uso ya es generalizado. Esta unificación es vista por muchos como un dogma, e implementan los patrones “al pie de la letra”, sin adaptarlos al contexto del proyecto particular.

Uso injustificado

Si lo único que tienes es un martillo, todo te parecerá un clavo.

Este es el problema que persigue a muchos principiantes que acaban de familiarizarse con los patrones. Una vez que aprenden sobre patrones, intentan aplicarlos en todas partes, incluso en situaciones en las que un código más simple funcionaría perfectamente bien.